Un tesoro tóxico

El tóxico aire que se respira en Quesh ha hecho de ese sistema uno de los lugares más peligrosos y a la vez valiosos de la galaxia, y el terreno de una salvaje batalla entre la República y el Imperio Sith. Aunque los gases de Quesh es letal para la mayor parte de formas de vida, pueden ser utilizados para crear algunos de los más potentes inyectores en la galaxia... y mejorar sustancialmente el poder adquisitivo de aquél que controle sus ingredientes.

Inicialmente descubierto por la República durante la Gran Guerra, Quesh fue abandonado después de que los científicos detectaran el veneno en su atmosfera. No fue hasta años después que un joven químico investigando viejos archivos reconoció el potencial de los componentes químicos en Quesh, especialmente cercanos a los del venenit shadaaga, el veneno Hutt, un ingrediente primario para inyectores de alta potencia para curas, reflejos y concentración.

Si la República pudiera encontrar un modo de procesar los delicados elementos químicos podía encontrar una mejor fuente de ingresos en un momento crítico en el esfuerzo de guerra. Finalmente, los ingenieros republicanos fueron incapaces de encontrar la técnica para sintetizar los materiales, así que se vieron forzados a buscar ayuda en unos extraños aliados, los Hutt. Tres familias de la mafia Hutt fueron convencidas para abandonar su tratado de neutralidad con el Imperio a cambio de una parte en los beneficios de los inyectores con una oferta que ni un Hutt podía rechazar. Los Hutt, mientras recibían su parte, miraron para otro lado.

Diez años después, la República aumentó su inversión en Quesh. A pesar de los esfuerzos de mantener el planeta como un secreto bien guardado, los mineros y los trabajadores de las factorías acabaron yéndose de la lengua. No pasó mucho tiempo hasta que el Imperio Sith se enteró de este gran recurso químico y de los Hutt que habían roto su pacto. La mafia fue obligada a declarar a los Hutt colaboradores con la República como traidores y a ayudar al Imperio en un ataque a gran escala en Quesh, buscando destruir los esfuerzos republicanos y quedarse los recursos para sí.

Ahora, la República intenta defender su inversión del Imperio y sus enfadados amigos Hutt.